jueves, 12 de abril de 2012

Ella

Una nueva jornada qué empezar, ella se levanta, se arregla, se atreve a dejar su lugar de confianza, para cruzar los extensos caminos que la llevan a la ciudad, una ciudad que a veces brilla y otras, oscurece todo alrededor. Pestañea mientras habla, como quién pasa la mirada pensando en todo lo que le sucede, en todo cuanto ha hecho, en todo menos en cómo se siente, para qué escarbar dice, se pueden abrir puertas que luego no se cierren con facilidad y la cara se lave con lágrimas de nunca acabar. He visto esa expresión antes, de quién no espera nada en absoluto, de quién pierde antes de jugar. Una ligera cortina ella coloca para no mirar, porque es suficiente saber, dice, y si me quiero involucrar, pone su cabeza sobre mi hombro, con la dulzura de una madre que da una lección, me recuerda que son tantas las cosas que están fuera de nuestro control. Ella sonríe, cuando habla de su familia, de las pocas cosas que comparte con ellos, de su límpido amor, de su fantasía. Aprieta unos segundos mi mano, ella no conoce el tiempo, porque éste no le suena a verdad, verdad somos nosotros y nuestros hábitos, dice. Si me quedo, pronto entenderé que así me prepare tanto, para conocer qué aguarda por mí, que tan ajeno es todo lo que veo, que más tendré que leer, mi plan es limitado. Hay que dejar las pruebas intactas, hay que dejar los ojos abiertos, qué más hay que dejar en cada aliento, no soy la que se pone al descubierto, es ella, el blanco perfecto de ataque, la página en blanco que luego se escribe con sangre, la belleza que no está para ser vista y un entorno que de basura se alimenta. Sé que ahora que mire las aguas, estarán calmadas, pero es necesario acaso, es necesario saborear el desenfreno de otros, soportar la indiferencia de los que pueden, pero no quieren hacer algo. Por si tengo, las huellas del dolor impresas, no es para los que se acomodan en sus asientos y desean devorar esta presa, a quién lo que le afecta es la impunidad y las risas que la celebran. A mi pesar, ella me consuela, me transporta hacia su aplastante mundo pero lo hace con ligereza, ella sabe que sólo se puede pasar una vez y advierto la forma que tiene para hacerme cambiar de opinión. Cuán sencillo sería activar mi memoria selectiva al breve contacto de historias como éstas, terminar por abandonar cualquier intento de expresión, someterme al juicio de aquellos que te dan una palmadita en la espalda, pero no te enseñan y contagiarme de la inercia de este ambiente, qué más quisiera. Ella no desespera, dice que ya lo superó, no reclama, ni exagera, sólo entrega lo que tiene, mucho o poco se da completa, ella sin querer está sembrando, llegando hasta aquel que no se llega, nada se interpone en su camino, porque nadie repara su presencia. Esta búsqueda incansable de verdades que atormentan, es preciso que las guarde con ventilación, si es que debo dar la cara al inocente y hacerle frente al impostor. Espera, yo creí haber concluido al mostrarla, pensando conforme me acercaba lo inevitable que sería acompañarla, lo difícil que sería desistir aunque por momentos perdiese la esperanza, sin embargo, ella cambió mi ruta, impulsándome a seguir hasta llegar al final, uno que sin importar cuánto tiempo, ni cuánto esfuerzo tome, tal vez si no es ella, otra lo agradecerá.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Hace cuanto tiempo

Mi ventana esta abierta hacia un cielo estrellado, unas huellas me indicaron un camino largo, una voz escondida cantaba frente al mar y la arena se movía a su compás. Hace cuanto escapar es normal, cuando la naturaleza te atrae, es normal, caminar por caminar, quien lo tenga todo claro que esté bien, quien lo busque todavía no descanse, la victoria que se tiene es temporal y nada es tan constante. Tranquilo no se está, detenido el corazón, lo que quiere es suspirar, morirse de emoción, gritar, no hablar, gritar para escapar hasta lo desconocido y aventurarse a más. Hace cuanto competir y no ganar es fracasar, mucho espacio es el que ocupa la sin razón, vengo de todas partes menos de una noche con sueño, que me vio bostezar, inquieta, sentida, imaginando escenarios diferentes sin relación a nada de lo que hay. Hace cuanto cuando me decido ya es tarde y daría lo que sea porque no lo fuera. Como rompeolas me quedo al frente, con los pies bien plantados y es bueno contenerlo todo con mis manos. Hace cuanto, los cambios saltan a la vista, y no te dan tiempo de esperarlos. En verdad, la pequeña fue un rato, la grande ya no quiere serlo, ya no quiere saber que se esconden detrás de las páginas de un libro sagrado,hoy es consciente, hoy puede entender mucho de eso, pero mañana cuando pinte diferente un día, cuando sus ojos se abran, tal vez ya no recuerde tan bien aquello que le carcomió el cerebro. Hace cuanto que no lo decimos, lo pensamos, sólo lo pensamos, aunque el cuerpo encuentre la mejor manera para dejarnos libres, cuando nos atamos. Hace cuanto que no buscamos motivos para no hacerlo, el porqué frenarnos si lo queremos, se me pasa el tiempo y no acabo, estoy sonriendo menos, creo que me lo debo, creo que no será en vano, eso creo. Hace cuanto nos preguntamos cómo llegamos a una idea, mientras la linkeamos hacia atrás, nos admiramos de la velocidad del pensamiento. Hace cuanto que sólo miramos la superficie, vaya, cómo cautiva su belleza, pero, hace cuanto sabemos que puede no haber correspondencia con lo que hay adentro. Cuanto hace que el reírnos tanto, nos quitó más de un par de minutos y nos procuramos ese placer sin miramientos, hace cuanto que la luz de una lámpara y un semblante antiguo no me dijeron nada, me tendieron una trampa.

domingo, 16 de octubre de 2011

Me maravilla

Detrás de mí hay alguien que se sienta y quiere hablar, se nota en su mirada, en lo que no dice y si lo dice no lo completa; me dispongo a escuchar, porque aunque no lo pedí, eso llega a mí, a veces como bocanada de aire fresco, otras como humo de cigarro que incomoda y derriba esta falsa armadura. Deja que te piense ahora como mariposa, por fin libre e imperecedera, puedes verme con las manos atadas, sin emitir juicio alguno sobre materia de un caso que no me toca; pero, es que de nada sirves tiempo si no vendas las heridas, espero simplemente no me falle la memoria. Si me muevo con destreza en el comentario de tu historia, lo valoro incipiente y de por qué estas entre en mis líneas, es por que para ti las quiero, aún apareces husmeando en mis pensamientos incluso hasta en mi sueño. Te dejo en la promesa, en la gente que suspira con las manos atadas, la impotencia a cuestas y la esperanza mermada. Y si no es suficiente levantarse todo el tiempo cada día, a veces animados, a veces revestidos de apatía , entonces lo que nos queda no es tildarnos de incapaces, porque no es lo que nos queda; lo que nos falta es maravillarnos todavía, esta particularidad poderosamente atractiva, es la que avanza como quiere, sin que el texto nos lo diga y es que aún me sorprende el bien que se calla y el mal que se grita, lo que nos estamos perdiendo de esta puesta en escena, el amor que no se detiene cuando nos alcanza. Me maravilla el breve instante en que se abre una rosa, la intensidad de una melodía, las veces que justificamos nuestra ternura de forma explícita, los momentos que sin querer hablamos más de lo que hay adentro que de lo de afuera, el inusitado comportamiento de un enamorado, la sabiduría que un anciano que traspasa a un niño, la libertad que tenemos con la que a veces no sabemos que hacer, la bendita conexión entre un hijo y su madre, lo contradictorios que podemos llegar a ser, la vehemencia de alguien que protesta por justicia, las palabras adecuadas en el momento oportuno, una mano que sujetar en la agonía, el volver a vivir acontecimientos en un recuerdo, la soledad que se necesita. Me detengo aquí, no por falta de ideas, tal vez no escapo de mi auto crítica, más, sí lo haré de la tuya; a ti te busco en mi contexto para no aburrirme de lo trivial, nuevamente estás detrás y en el mismo lugar donde te deje de hablar.

domingo, 19 de junio de 2011

Juego Memoria



Hace unos días retomé algo que había dejado hace tiempo, lo hice para que un día sea jugado por alguien, quien tenía la memoria muy frágil, con la esperanza que viese bien las imágenes, las hice grandes, debido a su edad. Tal vez le hubiese gustado, en todo caso ella fue mi inspiración, como lo son, ahora que lo pienso bien, muchos de ellos, los padres de la sabiduría, que con sus canas y los pliegues de su piel nos dicen mucho, nos dicen más de los quisieramos saber.
Adjunto link de donde pueden descargar su instalador:
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jueves, 19 de mayo de 2011

El túnel


Siento que después de terminar este libro, ocurrirá algo inesperado, aunque si salgo del túnel del que cuenta el mismo, sé que es cierto que no lloverán manzanas, ni florecerán cimientos, mucho menos descansaré laaargo tiempo, como dice nuestro himno. Y por qué esto último?.
Los espacios vacíos son como agujeros negros, te terminan jalando hacia ellos; tal vez, esta sensación me lleve a imaginar tramos de actividad intensa donde no quepa el vacío y la nada.
El túnel y sus ventanas que dejan ver algo de lo que se mueve alla adentro, miradas conectadas por momentos, roses sin palabras. Es más de lo puedo escribir; pero, y si sucediera ese algo que tanto espero, me quedaría sin palabras luego, mientras tanto sigo rodeándome de lo que me sirve para salir, sigo construyendo de a pocos, no porque quiera quedarme. Dejarme llevar por la maraña de pensamientos que dilucidan este escrito, es necesedad pura, cómo pretendo subastar un planteamiento, cómo es que a la cama me llevo, una almohada de cemento. Este túnel pasajero, se me envuelve como sábana, para qué quiero otro trance, zamaqueo lo que puedo, aunque salga bien librada, cualquier juicio es en vano, si esa luz que parpadea a lo lejos, con mis ojos la detengo.

jueves, 28 de abril de 2011

Minirelato


Qué ostenta esa mujer, que entrecruza las piernas observando sin reserva sus tacones. Qué le mira esa niña, quién viajando a su derecha, ha pensado en muchas cosas, disfrutando ver, cómo las ondas de su cabello se confunden con su dorado echarpe y en su intento de acercarse, musita algunas palabras que no alcanzan a escucharse. Cada vez que la mujer pestañea para verla, lo hace de forma sucinta, las veces que la niña adrede se mira las pantis de mariposa, queriendo en vano conducirla hacia ellas. No obstante, una idea que se cuela entre tantas- quiero ser como ella-. Pero, quién es la mujer, que ostenta el no buscar más de lo que tiene y recrearse al sentir cómo el resto le inventa una historia. Y, quién es esa niña, que le mira esplendor en todos lados; un corazón inocente que subordina su existencia.

martes, 29 de marzo de 2011

Riendo bajito



Peleamos bajo sombras que no buscamos, se adhieren a nosotros con facilidad, sembramos y olvidamos cosechar, esparcimos por doquier que ya tanto movimiento nos va haciendo despertar, volvemos al rincón donde se cocinan nuestros sueños, si tiene buen aroma los seguimos incesantes, para qué llevarnos juramentos que nos pesan, si cada día es incierto. Riendo bajito, estoy riendo, riéndome de lo que acumulamos durante nuestra estancia aquí, de un tejido a medio terminar, de un te quiero que no llego al abrazo, de una voz que no volvió a cantar. Riendo bajito, pero riendo, de lo que me perdí, de lo que habrá de venir y no presiento, de los planes, del destino y su trayecto, de lo ansiosos que nos vemos desde lejos.
Nos sacudimos de miradas que perturban nuestro paso, aunque igual nuestra vulnerabilidad nos permita caer de vez en cuando, así de claro, así como se lee, así como se ignora, así como golpean las palabras y se amotinan los lamentos desde que jugamos a vivir, de modo que cuando todo se detiene, llega un momento para reir y descubrimos nuestra esencia en el acto, que nos lleva a entendernos mas alla de nuestros conflictos y certezas,de elegir entre una taza de chocolate para el frío o una lata de cerveza. Riendo bajito, estamos riendo, esa es nuestra panacea, cuando las penas arden por dentro,cuando los excesos queman. Riendo pero bajito, cuando las fuerzas se agotan y los ánimos están caídos, cuando la libertad es prisionera y existe el miedo de hablar de más, cuando se omiten los recuerdos.
Pronto sabemos cuantos se ríen así en estos tiempos, pronto sabemos cuantos hablamos el mismo idioma y cuantos no nos entendemos, lo cierto es que aunque bajito, estamos riendo, sea por no ganar escenario, por no llamar la atención, otros, por encontrarnos en un campo de concentración. Reimos bajito, pero aún reimos, y somos un montón.

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